Qué preguntas no podrá hacerte ya una IA a partir de agosto 2026 (AI Act explicado fácil)
Spoiler antes de nada, porque el titular puede llevar a confusión: no es que a partir del 2 de agosto de 2026 haya aparecido una lista nueva de preguntas prohibidas. Lo que cambia esa fecha es más de fondo — una IA ya no podrá ocultarte que es una IA mientras te pregunta algo. Y una parte de lo que sí está prohibido preguntarte o inferir sobre ti lleva en vigor desde antes, aunque casi nadie se haya enterado. Vamos por partes.
Lo que ya está prohibido desde febrero de 2025 (aunque no lo sepas)
El AI Act, el reglamento europeo de inteligencia artificial, entró en vigor en agosto de 2024, pero sus prohibiciones más duras —el artículo 5— llevan aplicándose desde el 2 de febrero de 2025. Tres tipos de prácticas tocan directamente lo que una IA puede “preguntarte” o inferir sobre ti sin que lo sepas:
Reconocimiento de emociones en el trabajo o los estudios
Un sistema que intenta deducir tu estado emocional —si estás estresado, desmotivado, nervioso— para evaluar tu desempeño como trabajador o estudiante está prohibido, salvo por razones médicas o de seguridad justificadas.
Categorización biométrica de datos sensibles
Un sistema no puede usar tus datos biométricos (tu cara, tu voz, tu forma de moverte) para deducir tu raza, tus opiniones políticas, tu afiliación sindical, tus creencias religiosas o tu orientación sexual.
Otras prácticas prohibidas por el artículo 5
El artículo 5 del reglamento incluye también otras prácticas prohibidas de forma general en toda la UE, como la manipulación subliminal que cause daño, la explotación de vulnerabilidades de colectivos concretos (edad, discapacidad, situación económica) o la puntuación social por parte de autoridades públicas — pensada para evitar que un sistema de IA te clasifique como “buen” o “mal” ciudadano y condicione tu acceso a servicios en función de eso.
Estas prohibiciones ya están en vigor en toda la Unión Europea, incluida España, desde hace más de un año. Las multas por saltárselas llegan hasta 35 millones de euros o el 7% de la facturación anual global de la empresa — el nivel más alto de todo el reglamento.
Lo que cambia de verdad desde el 2 de agosto de 2026
Aquí está la fecha que sí trae novedades reales: el artículo 50 del AI Act, sobre obligaciones de transparencia, ha empezado a aplicarse el 2 de agosto de 2026. No prohíbe preguntas concretas, pero cambia una cosa fundamental: una IA ya no puede fingir que es humana mientras interactúa contigo.
En concreto, a partir de esa fecha:
- Los chatbots, asistentes virtuales y agentes de voz deben decirte, desde la primera interacción, que estás hablando con un sistema de IA — no pueden dejarte creer que hablas con una persona.
- Los deepfakes y contenido de imagen, audio o vídeo manipulado o generado por IA deben declararse como tales. Quien difunde un vídeo o audio ultrafalsificado tiene que revelar que no es real.
- Los textos generados por IA sobre asuntos de interés público (noticias, información de actualidad) también deben identificarse como generados por IA, salvo que haya habido revisión editorial y responsabilidad humana sobre el contenido.
Las infracciones de estas obligaciones de transparencia pueden sancionarse con hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación mundial anual, la cifra que sea mayor.
Importante: no todo lo previsto para 2026 se mantiene igual
Antes de que te lleves una idea equivocada, un matiz que muy poca gente explica bien: en 2026 hubo un ajuste de calendario. El Parlamento Europeo aprobó en junio de 2026 el llamado Digital Omnibus sobre IA, y el Consejo lo adoptó formalmente a finales de ese mismo mes. Ese acuerdo retrasó las obligaciones completas para sistemas de IA de alto riesgo (los del Anexo III del reglamento, usados por ejemplo en selección de personal, crédito o sanidad) hasta el 2 de diciembre de 2027.
Pero esa prórroga no afecta a las obligaciones de transparencia del artículo 50 que hemos visto arriba — esas siguen aplicándose desde el 2 de agosto de 2026 tal y como estaba previsto. Es decir: lo que se retrasó es la parte más pesada del cumplimiento para sistemas de alto riesgo; lo que no se ha movido ni un día es tu derecho a saber cuándo hablas con una máquina.
Entonces, ¿qué “pregunta” no te podrá hacer ya una IA?
Reformulándolo de forma más precisa que el titular: a partir de agosto de 2026, ninguna IA podrá hacerte ninguna pregunta —ni “cuéntame sobre ti”, ni un formulario, ni una charla de atención al cliente— sin decirte antes que es una IA. Y desde febrero de 2025, ninguna IA puede intentar averiguar en secreto cómo te sientes en tu trabajo o tu centro de estudios, ni deducir tu religión, tu orientación sexual o tus ideas políticas a partir de tu cara o tu voz.
No es tanto una lista de preguntas tachadas como una regla de juego distinta: la IA puede seguir preguntando casi lo mismo que hoy, pero ya no puede hacerlo escondida detrás de una apariencia humana, ni usar tus rasgos biométricos para fichar cosas sobre ti que tú no le has contado.
En la práctica, esto se va a notar en sitios muy concretos: el chat de soporte de una tienda online, el asistente de voz de tu banco, o la línea de atención al cliente de cualquier empresa que hoy usa un bot sin identificarlo como tal. A partir del 2 de agosto de 2026, ese primer mensaje tiene que decir explícitamente que estás hablando con un sistema automatizado — algo que hoy muchas empresas todavía dejan ambiguo a propósito para que la conversación fluya “como si fuera” una persona.
Por qué esto conecta con cómo tratamos tus datos en deitta
Este principio —que sepas exactamente con quién o con qué estás interactuando, y qué se hace con lo que compartes— no es nuevo para nosotros. Es literalmente cómo funciona deitta desde el primer día: tú decides qué datos compartes, con quién y durante cuánto tiempo, y nunca hay letra pequeña sobre quién los usa ni para qué. El AI Act está llevando ese mismo principio de transparencia al terreno de la inteligencia artificial — nosotros ya lo aplicamos al terreno de tus datos personales. Si quieres ver cómo se traduce esto en el día a día, aquí tienes cómo cumplir el RGPD y aún así usar datos personales éticamente.
Preguntas frecuentes sobre lo que no podrá preguntarte ya una IA
¿Qué tiene prohibido preguntarte o inferir sobre ti una IA desde 2025?
No puede deducir tu estado emocional en el trabajo o los estudios, ni usar tus rasgos biométricos para inferir tu raza, tus opiniones políticas, tu afiliación sindical, tus creencias religiosas o tu orientación sexual. Estas prohibiciones del artículo 5 del AI Act llevan en vigor desde febrero de 2025.
¿Qué preguntas no podrá hacerte ya una IA a partir de agosto de 2026?
Ninguna pregunta que no vaya precedida de una identificación clara: desde el 2 de agosto de 2026, cualquier chatbot, asistente virtual o agente de voz debe decirte desde el primer momento que estás hablando con un sistema de IA, no con una persona.
¿Qué pasa si una empresa deja que su IA incumpla estas prohibiciones?
Se expone a multas de hasta 15 millones de euros o el 3% de su facturación mundial anual (por incumplir la transparencia del art. 50), o hasta 35 millones o el 7% si lo que incumple son las prohibiciones del art. 5 — lo que sea mayor en cada caso.
¿Se ha retrasado el calendario de prohibiciones y preguntas reguladas por el AI Act?
En parte: el Digital Omnibus aprobado en junio de 2026 aplazó las obligaciones completas para sistemas de IA de alto riesgo hasta diciembre de 2027. Las prohibiciones del artículo 5 y las obligaciones de transparencia del artículo 50 no se han retrasado.
¿Me haría deitta alguna vez una pregunta prohibida a través de una IA?
No. En deitta sabes en todo momento qué se hace con tus datos, con quién se comparten y durante cuánto tiempo — el mismo principio de transparencia que ahora exige la ley para la IA.
En deitta, no hace falta un reglamento nuevo para que sepas siempre con quién compartes tus datos — ya lo sabías desde el primer día.
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